“No han pasado muchos años y hoy vemos que existen esfuerzos para alterar la historia de la vida de Juan Pablo II”—nota el postulador del proceso de canonización del papa polaco. Agrega también que en la documentación del proceso no había “doble sentido, duda, o la posibilidad de critica” acerca del Santo Padre.
El Padre Slawomir Oder habló sobre ese tema en Wadowice durante el encuentro, “Así como lo recordamos”, organizado por el Museo de la Casa de la Familia de Juan Pablo II.
El encuentro que había dejado la huella más grande en el corazón del futuro postulador ocurrió el Jueves Santo de 1992. Juan Pablo II, durante el ritual mandatum, lavó los pies de los sacerdotes, entre los cuales se hallaba el Padre Oder. “Ese gesto—recordó el Padre Oder—“fue autentico y yo me sentí como Pedro, quien Le había dicho a Jesús: Nunca me vas a lavar los pies. El gesto de lavar los pies a un sacerdote joven fue un gesto de amor hacia el sacerdocio y respeto a cada sacerdote”.
“Estuve presente en la plaza San Pedro cuando el Santo Padre se iba a la Casa de Su Padre, y recuerdo todo lo que ocurrió en la plaza”—dijo el Padre Oder—“Recuerdo el silencio que prevaleció en el Vaticano. En esa época yo era el rector de la Iglesia de San Benedicto José Labre. Cuando ese santo había fallecido, dicen que los niños romanos corrían por las calles de Roma gritando: Murió el santo! Murió el Santo! Yo sentí lo mismo en la Plaza de San Pedro. Quería gritar: Murió el Santo! pero no tuve valor. Ni sabía como rezar por Su alma. Le dije: Ahora que estas en el cielo acuérdate de esto y de aquello. Le presente toda una letanía de mis pedidos y lo que anhelaba mi corazón”.
El Padre Oder recibió la noticia de que iba a ser postulador en el proceso de la beatificación y canonización de Juan pablo II, durante una corta conversación con el Cardenal Ruinim, el vicario general de Roma en aquel tiempo. “El Cardenal le dijo: ‘Vas a ser postulador’”.
“El Padre Benedicto XVI me pidió”—dijo el Padre Oder—“para que trabaje: rápidamente pero bien. Una de las dificultades que encontré para el proceso eran presiones de afuera, de que termine todo lo más rápido posible. Las expectaciones eran enormes. Algunas voces pedían para interrumpir el proceso y seguir la vieja tradición de la Iglesia de proclamar la santidad de Juan Pablo II por aclamación. Las premisas ya existían, pero el Papa Benedicto XVI decidió para que se siga con el proceso normal. Desde la perspectiva del tiempo, ahora vemos que esa decisión fue sabia y duradera. El proceso normal permitió que nuestra profunda convicción de la santidad de Juan Pablo II fuera objetivada.”
No han pasado muchos años y hoy ya vemos que hay esfuerzos en negar la verdadera historia. El Padre Oder nos recordó las palabras del sermón del Padre Arcadio Noconia al lado de la tumba de Juan Pablo II: vamos a escribir la biografía del papa con la mano de Belcebú.
“El proceso presentó toda la documentación, en la cual no existe ningún doble sentido, dudas, o la posibilidad de comenzar una crítica”, dijo el Padre Oder.
“También se consideró la justicia en el proceso. Se trató de descubrir todo lo que hubiese impuesto una sombra a la creencia de la santidad de Juan Pablo II. La mayoría de la gente había amado y admirado al papa polaco, pero se hallaron personas quienes no compartían Sus pensamientos teológicos o Su manera de conducir Su autoridad. Pero nunca hubo dudas acerca de la santidad personal de Juan Pablo II”—concluyó el Padre Oder.