El 2 de junio de 1979, el Papa Juan Pablo II celebró la primera santa Misa en la Plaza de Victoria (Plac Zwyciestwa) en Varsovia, a donde normalmente se celebraban las festividades más importantes de la nación polaca. Llegaron grandes muchedumbres a la Misa. El Cardinal Konig describió la celebración como un verdadero “terremoto”. El sistema de gobierno que había regido a Polonia con una fuerza absoluta—predicando su credo ateo por más de 30 años—enmudeció, se convirtió en un testigo impotente, y no pudo en esos momentos imponer su ideología.
El régimen de gobierno (Comunista) de ese entonces trató de remediar los acontecimientos religiosos a su manera. Uno podía observar claramente a las medidas del gobierno tomadas en esos días, solamente mirando a la televisión. Lo que mostraban tenía un carácter tendencial, ocultando a las muchedumbres que atendieron a las celebraciones. Más tarde nos enteramos de que estaba prohibido de sacar fotos a los sacerdotes, a las hermanas de caridad, a los discapacitados, y a los ancianos. ¡También estaba prohibido sacar fotos a los niños y a la juventud…!
El 2 de junio era un día antes de la Festividad de la Llegada del Espíritu Santo, y del día del nacimiento de la Iglesia. Era un día que nos recordaba del bautismo de Polonia, y el comienzo del Cristianismo del país. Por eso el Papa dijo: “No se puede eliminar a Cristo de la historia de la humanidad en cualquier rincón de la tierra, ni se puede sin Cristo entender el pasado de Polonia”. En ese momento explotaron ruidosas ovaciones que duraron más de diez minutos. Ovaciones que sonaron como un terremoto—cada vez más fuertes y provocativas. Ovaciones cuyo eco indudablemente llegó muy lejos. No exagero cuando digo que la atmósfera tomó una cualidad sobrenatural. Tal era la unión del Papa Juan Pablo II con Su pueblo polaco…
Finalmente, el Papa rezo la oración al Espíritu Santo, plegaria que en ese momento, indudablemente, se refería a las gentes oprimidas en Polonia: “Que descienda Tu Espíritu! Que descienda Tu Espíritu! Y que renueve el semblante de la tierra! Esta Tierra!”
Con el permiso del Padre Cardenal Stanislaw Dziwisz—“El Testimonio”.
Publicación TBA de comunicación y marketing. Varsovia 2007.