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El Papa Juan Pablo II Compraba Boletos para Esquiar Incognito

Voy a contarles unas anécdotas acerca de viajes con el Papa fuera de Roma, especialmente a las Montañas de Abruzzo. El primer viaje, a comienzos de enero de 1981, fue el más aventurero, inolvidable, con cuatro personas en un auto pequeño. Más tarde viajamos muchas veces más, acerca de ciento cincuenta…

Los primeros viajes fueron secretos. El Papa, vestido como un esquiador, compraba Su boleto y esperaba en la fila con los demás para subir a la cima de la montaña. Pero un día lo reconocieron y tuvo que acompañarle la policía del Vaticano, llamada Vigilanza, como también alguien del Inspectorado Italiano del Vaticano. El Santo Padre esquiaba, luego almorzaba con ellos, y finalmente iba a hacer caminatas solo, dedicando Su tiempo a conversaciones con Dios.

Todo eso—la oración contemplativa, la constante entrega a Dios, la fe en la Providencia Divina—todo eso lo profesó el Papa en Sus acciones y en Sus palabras. Como un testimonio del Evangelio: La presencia de Dios en la realidad del hombre de hoy…

Pienso que—aun con Su gran humildad—el Papa Wojtyla tenía plena conciencia que Su llamado era hablar con Dios y de transmitir al mundo la potencia de la Cruz. A un mundo que está perdiendo todo vínculo con la Verdad.

Con el permiso del Padre Cardenal Stanislaw Dziwisz—“Al lado del Santo”.

La Casa de Publicación San Stanislaw BM. Cracovia 2013