Dios esta siempre de nuestro lado, en solidaridad con nosotros los pecadores, y nos redime del mal, cargando con ese mal—dijo el Papa Francisco durante la meditacion que precidió a la oración “Angel de Dios” en la Plaza de San Pedro en el Vaticano. Al saludar a los peregrinos, nombró a los polacos de Bielska-Biala y de Poznan.
El papa notó que “el primer testigo de Cristo” fue Juan Bautista, quien vio al Hijo de Dios proclamar su solidaridad con los pecadores. El Espiritu Santo fue instrumental en esa novedad sin precedents: un verdadero cambio dramatico, pues en todas las otras religiones es el hombre quien se sacrifica y da ofrendas a Dios. En Cristo, Dios sacrifica a Su propio Hijopara redimir a la humanidad—recalcó el Papa Francisco.
El testimonio de Juan Bautista nos anima para empezar nuestro camino de fe cada vez de nuevo: empezando con Jesucristo, el Cordero lleno de misericordia a Quien el Padre sacrificó por nosotros. Debemos de vivir de nuevo ese acto de fe—nos animó el Santo Padre.
Francisco nos convocó para que aprendamos de Juan Bautista de no tomar por un hecho seguro “que conocemos a Jesus y que ya sabemos todo acerca de El”. No, no es asi. Empecemos por el Evangelio, contemplemos el icono de Cristo, Su “Santo Rostro”, una de las imagenes mas conocidas a traves del arte del Este y del Oeste. Contemplemos esas imagenes con los ojos, pero mas aun con el corazon; dejemos que el Espiritu Santo nos diga: “ese es El! El Hijo de Dios quien se hizo el Cordero sacrificado por el amor. Solamente El se abrumó, sufrió, y venció sobre los pecados del mundo—por mis pecados. Por todos los pecados. Cargó encima de Sus hombros a todos los pecados y los aniquiló, para que al fin seamos libres, y dejemos de ser esclavos del mal.
Si, somos pecadores, pero no esclavos. Somos los hijos de Dios!—recalcó el papa.