Vivió Encima del Departamento del Papa

En el año 1991, llegó a Roma, junto con el Arzobispo Jaworski, el joven sacerdote Mokrzycki a la misa papal mañanera. Probablemente fue la primera vez que vió a Juan Pablo II rezando. Lo vió de cerca, en persona. Cuenta que vió la preocupación en cada palabra y cada gesto del Santo Padre. Vió Su profunda unión con Cristo. Cuando el Santo Padre levantaba la Hostia, la miraba con adoración. Allí estaban solos, Cristo y El. Eran como una persona. En ese entonces, al joven Padre Mieczyslaw Mokrzycki no le pasó por la mente que cinco años más tarde viviría encima del departamento papal y que Le iba a servir al Papa hasta su fallecimiento. Hoy dice, que por nueve años estuvo aprendiendo Su oración—una oración simple y límpida como la oración de un niño. El Papa rezaba todos los días por los Dones del Espíritu Santo. Era una oración que Le había enseñado Su padre hacia muchísimos años atrás, cuando El había sido un monaguillo. Pero El nunca la olvidó, aun siendo el sucesor de San Pedro. Cada día pedía por los Dones del Espíritu Santo. Siguiendo a cada don, rezaba el Padre Nuestro y el Ave Maria. Por ejemplo, Su oración para el Don de la Sabiduría: Padre Nuestro y Ave Maria. Por el Don del Raciocinio: Padre Nuestro y Ave Maria, y así… Esa era la típica oración personal del Santo Padre (…) Juan Pablo II también rezaba cada día alguna letanía. De acuerdo al Arzobispo Mokrzycki, Le gustaban mucho: todas las letanías a los santos, la letanía loretana, y la del Corazón de Jesús. Todas esas oraciones eran las tradicionales, de acuerdo al Catecismo de la Iglesia Católica. El Padre vivía para ellas; decían que no rezaba de acuerdo a sus respiraciones, pero respiraba de acuerdo a Sus oraciones. Frecuentemente la oración era Su respiración y el ritmo de Su corazón…

Con el permiso del Padre Arzobispo Mieczyslaw Mokrzycki—“Mas que nada Le gustaban los martes”. Publicación M., Cracovia 2008.