John Paul II Foundation
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El departamento del Santo Papa Juan Pablo II: un escritorio en el dormitorio y lirios del valle sobre la mesa.

El lugar estaba lleno de paz y de silencio. Un estilo estético, serio pero también cálido y familiar… con un perfume de frescura. Al Santo Padre Le gustaba el aire puro, por eso tenía la ventana abierta en su oficina—aun cuando hacia frio. El perfume primaveral provenía de las flores sobre su mesa, pequeñas, simples. Su hermana de caridad le traía cada primavera flores del jardín de las Hermanas Ursulinas: los lirios del valle que se encontraban también en la capillita, desparramando su bello aroma.

En el dormitorio del Papa había tres ventanas; dos de ellas miraban al portón de Santa Ana, y la tercera a la Plaza de San Pedro. Las ventanas eran bastante grandes y los techos muy altos. Los muebles eran simples, heredados de los predecesores: Juan Pablo I y Pablo VI. En la esquina del dormitorio había un escritorio. A Juan Pablo II le gustaba trabajar allí, sobretodo antes de dormir. El Arzobispo Mokrzycki recuerda muchos años más tarde, que Benedicto XVI le explicó la diferencia entre la altura del escritorio del dormitorio y la del escritorio de la oficina. Fue entonces que comprendí porque al Santo Padre le gustaba trabajar en el dormitorio.

Todas las ventanas del dormitorio se podían oscurecer con persianas del fuerte calor del sol, del reflejo de la luna, y de las luces de las linternas de la calle. Sin embargo, una de las ventanas de la oficina estaba abierta siempre—pues de acuerdo a la tradición no se debía de cerrar. Desde esa ventana fue que el Santo Padre anunciaba el Angelus Domini (Ángel de Dios). Dicha ventana era grande y se calentaba mucho, por eso en ese cuarto siempre hacia calor.

Los muebles en el dormitorio consistían de la cama, el escritorio, el ropero, la cómoda, y la foto de los papás de Juan Pablo II en un marco de plata. Encima de la puerta estaba colgado el cuadro del Hermano Alberto “Ecco Homo”, que Juan Pablo II podía contemplar desde Su cama. Otro cuadro se encontraba en el dormitorio—el de Jesus Misericordioso. Como dice el Arzobispo Mokrzycki, dicho cuadro no tenía mucho valor artístico, pero para el Santo Padre era muy importante, y con el que El se habia encariñado. El Cardinal Deskur se lo había regalado.

En la oficina del Santo Padre lucia un cuadro enorme de la Virgen de Czestochowa y sobre el escritorio—una foto de Adam Sapiecha. También se encontraban cientos, o más bien miles de libros. Así mismo, una figura de la Madre de la Inmaculada Concepción. Era antigua, hecha de madera y parada sobre una piedra en un ángulo de la oficina. Muy expresiva. El Santo Padre muchas veces se detenía junto a Ella y la besaba.

En el piso superior se hallaban una capilla privada, la cocina, el refectorio, un baño, y los cuartos de las Hermanas del Sagrado Corazón. Los secretarios tenían sus habitaciones un piso más arriba.

Con el permiso del Padre Arzobispo Mieczyslaw Mokrzycki—“Mas que nada Le gustaban los martes”.

Editorial M, Krakow 2008.